miércoles, 27 de agosto de 2014


Busqué tela de aspa de molino Viejo, para poner  zurcido a Corazón herido.

Tela que encontré en mi largo caminar, no lejos de donde partí, y donde ha de ser mi final.

Que de remiendos postizos y de más tela vieja, que nuevas telas, poco a poco he ido dando con remedios pasajeros a los rasguños de mi corazón. Lentas anestesias, que más que curar, solo servían de alivio provisional. Pero seguía mi camino, lento y a pie. Pasos algunos más lentos de lo normal, pero siempre firmes en mí caminar. Ya se sabe que el cansancio del camino, algunas veces trae consigo cansancio y desánimos. Pero hoy todo da igual,  Que hoy más cerca que lejos veo mi meta final.

Sed causaba la herida, que sangre derramaba en mi caminar. He bebido de fuentes placenteras, pero eran paradas, solo paradas en mi caminar, que mi meta esta aún más lejana, que estas  fueron  solo una paradas para descansar.

Retomo hoy mi camino, ausente ya de remiendos postizos, que aunque corazón llevo herido, no puedo ralentizar el paso en mí sendero. Que no quiero paradas que reconforten dolor, pues son solo anestesias y no son sanación. Que no quiero ser, sino brújula de mi destino, quizás más malo que bueno, quizás bueno y malo, pero al fin de todos los días, es el camino que yo decidí caminar. Tomo provisiones en esta posada donde aloje mi cuerpo cansado. Sobre negra mochila de sueños y de deseos, cargo pan para algunos días, un búcaro de más agua que vino. Ahumada carne que aguante los días y por compañía la sobra de mí mismo.

Igual que los Reyes de Oriente, sigo el rastro de la estrella que ilumina mi senda, que si el día no me deja verla, en las noches de poca luna me dirá si sigo recto o torcí mi destino.

Retomo después de un año, mi futuro y mi camino, que no es de buenas gentes abandonar sus destinos. Más bien es de cobardes, rendirse en el camino. Si antaño lo deseaba, ahora retomo recorrido, que perdonen quienes tengan que perdonar, estos días de olvido, que lejos de olvidarlo, solo una pausa ha sido.
 
 

 

jueves, 5 de septiembre de 2013


LA  CAGADA.


Aquel día hacía calor, no mucha pero hacía. La comida de medio día fue copiosa, digamos que más de los habitual, además llena de mezcla de sabores, tan extravagantes como el queso con pepinillos en vinagre. Una lata de cerveza de medio litro, más de medio litro de gazpacho y para colmo, una taza de café con un trocito de dulce. Nada habitual en mí, ya que suelo comer poquito al medio día, quizás lo que comí hoy era más de lo que como en tres días. La pausa de hoy, era un poco mas corta de lo habitual, dado que había trabajo de ayuda a los oficios (electricista, fontanero, etc.), así que reanude rápido el trabajo, con poco más de 30 minutos para la comida.

Cuando todos llegaron, ya andaba yo trabajando en las regolas y preparando masas para poder seguir con el trabajo. Un cigarro que me dio el Pulier (Encargado) y un Red Bull, terminaron de estropear mi sensación de estómago repleto, llevándolo al punto de estómago saturado. Con el consecuente estado de sentir que necesitaba cagar. El red bull, me hizo que mis tripas se retorcieran de forma rápida, mandando unos fuertes impulsos hacia mi parte trasera, que sentía la necesidad de una descarga rápida y muy necesaria. Precisamente hoy que estábamos sin wáter en la obra. No teníamos ninguno de esos típicos de aquí que son de plástico, los dos baños de la vivienda estaban recién demolidos, y yo sin saber qué hacer con lo que se me venía para afuera.

Todo un numerito el de esa tarde. En la terraza no puedo, están los impermeabilizadores, en la planta alta los electricistas y dos fontaneros, en planta baja mi Pulier y dos electricistas y en el sótano, están los dos fontaneros que están montado la nueva caldera. Maldita cagada, que se viene encima como parto con dolor de barriga incluido. En el jardín tan solo hay dos setos y un árbol, pero los vecinos están en su terraza, llega el camión para llevarse los escombros, bajo las escaleras y ayudo a la carga, pero yo sin poder hacer la descarga.

De repente aquello se venía por instantes hacia fuera, subo la escalera y de súbito, los de la caldera avisan que tienen que ir por una nueva pieza, a mí se me vino de momento a la cabeza hacer una proeza. Y pregunté al Pulier, si mientras ellos estaban fuera, podría yo terminar de tapar las rajas de la pared del sótano. Él dice que sí, como un poco mosqueado (que mosca a este le habrá picado??). Rápido amaso un balde de mortero especial y sin pensarlo me lo hecho al hombro, bajo al sótano y allí lo dejo, subo de nuevo, tomo paleta y fletal, un saco vacío, para unos tubos tapar, y otro y otro más, para las sobras echar. Cojones que casualidad, que el Pulier ha bajado a mirar.

Tarareo una canción, quizás para disimular. Tarareo y tarareo sin pensar en cagar. Y eso lo hago hasta que el Pulier se va y una vez que escucho que está arriba, con los electricistas charlando, llega la hora del mojón ir soltando. Abro un saco de papel, lo extiendo en el suelo, me suelto el cinturón y cago dentro. Solo unos segundos tardo en salir todo el mogollón, otro saco preparado, para dejarlo más disimulado, de un salto me incorporo y cuan malabarista me subo el pantalón, me pongo camiseta por fuera y antes de caer al suelo ya me he girado. Rápidamente, saco liado, dentro del otro saco que había al lado, un poco de escombro para que este más disimulado y término todo lo empezado.

Eso creía sin saber que mis problemas acababan de aparecer.

Meto el saco dentro del esportón, subo arriba y me dirijo al contenedor, bajando las escaleras de la calle, veo que se han llevado el container del papel, y el del escombro también. Sin saber qué hacer, por las escaleras arriba sube el Jefe de la empresa, me giro y comienzo a subir escaleras, haciéndome el disimulado (para qué coño habré cagado), arriba sale a la puerta de la calle el Pulier, otra vez la jorobé, él me dice que no me preocupe y que lo que llevo cargado (sin saber que dentro esta lo cagado), lo deje dentro del furgón, para tirarlo esta tarde en el almacén. Que alegría que me llevé pues este problema solventé.

Dos horas después, el Pulier, me mandó al furgón a por el nivel laser, para sacar unos niveles para los electricistas, ojú, menos mal que me ha mandado. Al abrir la puerta del furgón, con el calor allí acumulado, no veas el perfume que había montado el mandado que solté dentro del saco. Preparo el láser, subo para arriba, le digo al Pulier que voy a organizar la furgoneta (que falta le hacía), bajo para abajo, de repente otra vez el jefe (que cojones se le abra olvidado, si este ya se había marchado?), arriba deprisa, que viene la arquitecta, hagamos de todo limpieza. Pero señor, que no tenemos contenedor donde echar los escombros.

Eso no importa, en esportones al furgón.

Sí señor, Si señor sin quejarme respondo yo.

Una hora después la arquitecta está con nosotros, manda cortar una pared y a ello me manda mi Pulier, bajo al furgón, pero el martillo compresor no está, subo para arriba y se lo cuento a mi capitán, el me dá las llaves y me manda al almacén, donde tampoco hay hoy contenedor de escombros. Apilo los esportones llenos y me cojo otros vacíos, recojo el compresor y a picotear la pared a la obra regresé.

La tarde llego a su fin, el trabajo cesó, y como cada día conversando nos marchamos al Magazino (almacén de la empresa), donde al llegar ya habían traído los nuevos contenedores. Mire hacia donde había dejado los esportones, pero ellos ya yo estaban, en su lugar, había un cartel donde decían que cada tipo de basura tenía su propio contenedor. El Magazinero, había vaciado los esportones y encontró los sacos de papel, mezclado con el escombro. Menos mal que no abrió los sacos, porque se habría encontrado dentro el pastel. O si lo vio??. Siempre me quedara la duda…

Que cagada la de aquel día.

martes, 16 de abril de 2013


Canta y canta la rana Aldana, canta y canta en la mañana.
La rana Aldana está contenta, porque en su charca es la rana más bella. Ojos saltones, los de la rana Aldana, ojos saltones y salta y salta montones de veces.

En el estanque de la rana Aldana, ella estaba sentada, cuando paso Croky, el sapo gruñón.
Rana Aldana, que haces hay sentada, el sapo le preguntó,
Disfrutando del sol y la brisa, con una sonrisa contestó.
Siguió el sapo Croky, su lento caminar, y algo mas abajo al buho Casimiro se encontró.

Yo me llamo casimiro, porque todo lo miro.

Donde vas Croky?? Donde vas, con tu lento caminar??
Voy a la sombra, que hace mucho sol, con mala cara el sapo contesto.
Casimiro lo miró y le dijo: eres un sapo gruñón, nada malo te hice yo.
Croky le comento, es que la rana Aldana, canta y canta y canta durante toda la mañana, y el que viste de naranja, también canta que te canta.
Casimiro le contestó, es que llego la Primavera y todos contentos están.
CROC, Cork, Croky refunfuño y se marcho andando despacito, hasta su charco fresquito.
Seguía cantando Aldana, cuando llegaron las urracas Pi y Po, las urracas charlatanas
a Aldana preguntaron por el que viste de naranja y por Croky.

Aldana les contesto, Croky paso despacito hasta la charca de abajo, donde dice esta más fresquito, porque dice que le molesta tanto sol, aunque creo que lo que le molesta es que cante yo. Y  el de naranja no lo habéis visto??, jolines Pi que poco listo, el de naranja anda enrredado entre los hierros de la grúa que están montando.
Po le replico que había visto al señor gorrión y que le había dicho que hoy pan no les dejó.
Aldana contestó, es que no paro a comer, es que aun no comió. Po, ahora se lo cuentas al señor Gorrión.
Alzaron vuelo las urracas, y a Aldana le dijeron que se lo contarían, y volaron hasta lejos y ya casi no las veía.
Así transcurrió el día, y al caer la tarde, el de naranja ya muy, muy cansado a la tabla se acercó y con su navaja de trabajo, pan sobre ella corto, hizo muchos pedacitos porque los gorriones tienen chico el piquito, así que sobre la tabla el pan de cada día dejó.
Hasta mañana Rana Aldana, el de naranja se despidió
Hasta mañana campeón, Aldana le contestó.
Una pregunta hombre de naranja, porque tú hablas con animales, árboles y plantas y los demás humanos no??
Eso mismo la otra noche, una amiga me preguntó. Una niña llamada Irene que en persona no conozco yo, pero eso te lo contare mañana, porque a casa he de irme ahora.
Cantando el de naranja se marchó y cantando la rana Aldana en su charca se quedo, cantando, como no.

domingo, 14 de abril de 2013


… Y llegaron los hombres con sus grandes y ruidosas maquinas.

Llegaron para cambiar mi forma de vida, he de dejar atrás la verde ladera donde nací y me crié, la ladera donde he habitado toda mi vida. Dejo atrás el nogal, donde en sus hojas caídas me guarecía horas y horas, dejo atrás el almendro, florecido y desnudo de hojas, dejo atrás el bravío rosal y el pino. Dejo atrás mi amigo el erizo, la verde rana, la ardilla y la rata. Dejo atrás el senderillo de agua, que desde la montaña venía, lento reguero que todo el año brotaba y donde me remojaba.


Lo dejó todo atrás, no sin antes dar una ultima mirada. Mi lento caminar hará largo el camino, pero he de marcharme.

En mi lento caminar, me he encontrado con la rana, quien dice que probara suerte quedándose y quien me ha querido convencer, llamando a esto desarrollo.

Desarrollo?? Donde anidaran ahora los jilguerillos, los gorriones y demás pajarillos??  Llegó el hombre con sus maquinas y sacome de mi hábitat.

Quien es este de naranja, que anda sobre dos patas y me ha metido en una lata?? Quien es este de naranja, quien impide mi marcha?? Porque me ha guarecido en las piedras y lastras?? Quien es este de naranja??

Cesan los ruidos y mientras todos llenan sus panzas, viene a contarme historias el que viste de naranja. Casitas para los pájaros, nuevos árboles y nueva casa, zonas verdes, arroyuelo y hasta promete una charca,  esta noche hablaré con todos y veremos lo que pasa.

Llegada la noche, sin humanos ni amenazas comienza la reunión. Topos y ratoncillos, también la señora rata, la ardilla y la rana. Dos negros cuervos, las urracas, jilguerillos, gorriones y el mirlo que al alba canta, y todos bajo el nogal, comienza la reunión.

Silencio, silencio, callaros todos y hablad de uno en uno. Todos hablan, todos hablan.
Puso orden el sapo.


Sabéis que la obra será larga, en verdad queréis que demos confianza al de naranja??

A ti te salvo la vida, aunque te quejas que te metió en una lata. –dijo la rana- el camión te habría atropellado y bien lo sabes.

Los gorriones están de acuerdo, porque cuando come, deja pan sobre una tabla. El sapo hizo un desaire, frunció el ceño y mirando le preguntó a la señora rata.


Que opinas tú??  


A mi no me hizo nada, porque ando todo el día metida en las cloacas. Los topos y los ratones están de acuerdo, como la rana, porque ese trozo de tierra no va a ser tocada.

Los jilguerillos están de acuerdo, porque de madera les hará una casa y las urracas desde lejos serán las encargadas y vigilaran y nos contaran todo cuanto pasa. Los cuervos sabes que tienen el nido en la montaña, al igual que el señor mirlo, ese que canta al alba. Creo que eres el único que no se fía del de naranja, y digo por mi parte que la reunión queda terminada.

Hubo alegría y cuchicheos entre todos, pero el búho bajó de su rama y andando por las hojas húmedas se acercó diciendo:


Vais a fiaros de un ser humano?? Y si n os deja mañana?? Que será de vosotros?? Topos, ratones, sapo y rana??, yo puedo volar a distinta rama, al igual que los cuervos, la ardilla, el cuervo y las urracas.

Cállese señor búho, dijo la rana, cállese señor búho y démosle confianza, cállese y veamos que es lo que pasa mañana.

Así comienza la historia de un sapo y una rana, así comienza la historia de un trabajador de naranja. Así comienza una historia, que aun no está terminada.

Croky se llama el sapo, aun no se como llamar a la rana, ni al búho, ni al mirlo, tampoco a las urracas.

Os pido ayuda con los nombres. El sapo se llama Croky, y la rana?? espero respuestas mañana.
 

 

 

martes, 2 de abril de 2013


Ella comentó:

en persona de debes ser la ostia

Él escribió:

Quien sabe si el destino, nos deje vernos de nuevo y tomar una copa

Ella contestó que ojalá, después le pregunto por la hora de su nacimiento y se dieron las buenas noches.

 

Él apago la luz de su dormitorio, miró por la cristalera del balcón y vio el cielo despejado, las estrellas en el firmamento y comenzó a recordar…

 

Hace mucho tiempo de esto que voy a contar, por aquel entonces, no había teléfonos móviles, internet y mucho menos wasap, hace mucho tiempo, mucho tiempo ya.

Una calle empedrada, juegos de niños y niñas, de combas, peonzas, canicas y más, hace tanto tiempo que casi no llego a recordar, el mes y el año de lo que deseo contar.

 


 

 

Éramos niños aun, tus hermanos, mis hermanos, los vecinos, tú y yo. Jugábamos en un mundo sin maldad, lleno de felices momentos, de atardeceres de lluvia en invierno y de reuniones de vecinos en las calles  las calurosas noches del estío.

Recuerdo tu larga melena, las bromas de nuestras madres cuando te querían casar conmigo, mientras jugábamos en la calle como cosa de chiquillos.

Aun recuerdo la higuera aquella en la que tantas veces he subido a recolectar sus frutos y llevártelos de mis manos. Aquella higuera que había en el corral tras tu casa y la mía.


 

Cuantas y cuantas veces, te bañaste en la piscinilla que en el patio de casa hay, con aquel bikini azul, y larga melena siempre te recordare. Jugábamos en el agua, jugábamos como niños, reíamos y éramos felices, sin saber de nosotros que haría el destino. Muchas fueron las veces que recorrimos la calle, que jugamos a la pelota, que hasta muy tarde jugamos y siempre tan cabezota. Tú la llevas, yo la quedo, corríamos todos los críos sobre aquel empedrado suelo.

El destino nos separó, deje de ser ya tan niño, cuando fuiste más mujer y ya no jugabas conmigo. En aquel atardecer,  de gris el cielo teñido,  regrese de la sierra donde de montería había ido, aun recuerdo el billete que metí en mi bolsillo, eran quinientas pesetas las que llevaba ese hombre-niño. Quería invitarte a tomar algo, pero llegue tarde, tu ya te habías ido, aun guardo ese billete, entre paginas de un libro.



 

El tiempo fue pasando lento, ya no jugabas en la calle con los niños,  pues tenías otros amigos.  Muchas fueron las veces que a la higuera subí, mas nunca más estuviste para sus frutos recibir. Los días pasaban, cada uno por distinto camino, algunas veces te miraba mientras estabas con nuevos amigos, pero tú nunca miraste la cara de este niño. Así lo quiso el destino y a otro lugar te marchaste a vivir, pienso que antes de marcharte ya te habías olvidado de mí.

El destino nos ha llevado, a que de nuevo tengamos contacto, un amigo mutuo me dijo de ti y casualidades de la vida, yo conozco a alguien que también vivía allí.

Las nuevas tecnologías, cosa de estos días, tu rostro me ha devuelto, en las fotos de wasap, por supuesto.

No pude remediar llenar mis ojos de lagrimas al recordar tantas y tantas cosas que juntos vividos, la infancia sin maldad de cuando éramos niños, aquellos años felices que juntos todos vivimos. Hoy ya no queda la Higuera, de la que sus frutos comimos, pero queda mi jardincillo, con su jazmín a la entrada y la dama de noche al final del pasillo, ese pasillo que hasta la alberca nos llevaba siendo niños.

Hace tanto tiempo ya… que dejamos de ser niños…
Hoy no eres Fina, ni tampoco yo soy Seba, hoy somos dos destinos que la vida lleva.
 


 


 

lunes, 1 de abril de 2013


Andrea perdóname,

Miró sus cansadas manos, y mirándolas recordó lo que dejó atrás.


Un pueblo a orillas del Guadalquivir, según se mira aguas abajo, queda a la derecha, más a la derecha la Sierrezuela, algo más a la derecha, Sierra Morena y a la izquierda del río el valle de su mismo nombre, el valle del Guadalquivir, de tierras cultivables,  y se preguntó a sí mismo –Quien coño eres tú Pueblerino de mierda??

 Fijo su mirada en el sucio cristal de la barraca, de donde ya se habían marchado todos sus compañeros. La blanca nieve caía al otro lado, y recordó, recordó y recordó.


Pocos días hace que cambió de vivienda, de población y de forma de vida. Nuevos compañeros, nuevas adaptaciones, nuevos sentimientos. Poco antes de esto ocurrir, fue el regreso de su descanso navideño, no vacío de momentos duros, de momentos llenos de emociones y de una Noche Buena solitaria y vacía.

Antes, no mucho antes de esto, había vivido los más emocionantes días de trabajo, el hielo, las nevadas, las bajas temperaturas y los tensos momentos vividos profesionalmente, le habían llenado de vida, de deseos de continuar y de no cesar en sus metas a conseguir.
 

Corría el mes de Octubre 2012, cuando su vida dio un brusco giro, por aquel entonces, alguien extraño entro en su vida profesional, quien le motivo con mas deseos aun de los que él ya tenia. Motivaciones no le faltaban por aquel entonces, como no le faltan ahora. Luchar, luchar y luchar, eran las metas de su vida.

Fue en Agosto del mismo año, cuando cantaba bajo el sol, un viernes cualquiera, cantaba, y cantaba, y cantaba a eso de las tres de la tarde. El sol, el césped, las piedrecillas que tenía que retirar una a una, para dejar pulitos los restos de trabajo. Aquel día un compañero amargado y cabreado por el trabajo que estaba haciendo, le mando callar en sus cantos y él tan solo le contestó – Si estas enfadado vete, vete a casa que yo terminare. Por hacer esto, no me veo menos preciado en mi trabajo, vete, yo término.-

Él trabajo hasta la caída del sol, para hacer un trabajo que le haría ganar puntos en su carrera, su compañero, cuan niño de diez años, se marcho a las 3:30 esgrimiendo un falso dolor de cabeza por el sol. Aquella tarde, su jefe, no solo le agradeció el trabajo realizado, sino que le recompensó con el importe de un vuelo a su tierra y unos días de descanso para “su feria”. Hermosas horas extras las de ese viernes.


La Semana Santa del 2012, desgraciadamente se anticipó, haciendo su calvario más duro y más insoportable, esa Semana Santa, se adelantó 5 días por el fallecimiento de su Madre. Él, casi sin ganas regreso a tierras de su nacimiento, para sepultar el Amor. Sepultó en pocos días, el Amor de su Madre, sepultó en su Vida, la que decía ser su mujer, sepulto en esos días la amistad de amigos de la infancia, sepulto en esos días, las relaciones con familiares, que lejanos de sentimientos, le criticaban acciones realizadas. Sepulto en aquellas fechas, casi toda una vida de esfuerzos.

Por aquellos entonces, su trabajo además de agradable para él, era una nueva experiencia, conociendo nuevos métodos de trabajo, nuevas formas de realizar lo que toda la vida él había hecho. Era por esas fechas cuando descubrió las envidias de algunos de sus compañeros, incluso de aquellos a los que el mismo había conseguido dar trabajo y estabilidad.  Conoció la verdad de esas personas que vivieron de él y que a sus espaldas  le traicionaban, le levantaron falsos testimonios y le quisieron hundir profesionalmente. Todos estos que cada noche compartieron mesa con él unos meses, cada viernes desde Septiembre del año anterior, le tiraban por tierra ante el hombre grande de sombra negra. Aquel de quien solo podrían salir hermosas palabras de la boca de él, aun habiendo tenido pequeños enfrentamientos a causa de estos llamados Espanyoles, Valencianos sin personalidad, Catalanes Andaluces (los peores de todos),  y sobre todo, del peor, un Catalán de Montoro, de esa localidad Cordobesa.

La Navidad de 2011 al 2012, la pasó en su tierra, en el valle que lleva el nombre del río y a los pies de su Sierrezuela. Pasó muchos días queriendo comprender lo que se le avecinaba, pero tenia mas puesta la cabeza en sus metas a conseguir, que en buscar explicaciones a ciertas cosas, mas que nada por no desear ver la realidad.

Noviembre y Diciembre de 2011, habían sido meses duros, muy duros, no solo en cuanto al trabajo, sino a la adaptación de su cuerpo a estas bajas temperaturas.

Hubo meses en los que no llegaba a ver el sol,  los trabajos en tunelación eran de largas jornadas bajo tierra, pero su cuerpo, aguantaba esbelto y altano cuan abeto de estas tierras nuevas para él.


Puro como aire de la mañana en el bosque, había comenzado una nueva faceta en su vida, sin dejar nunca sus metas a conseguir. Luchaba en largas jornadas en las entrañas de la tierra, demostraba sus conocimientos a sus superiores, lograba por pequeños pasos, pero incesantes cuanto había venido a encontrar en estas nuevas tierras de frondosos bosques, de verde mirar, tierra de lenguas extrañas y entremezcladas, tierras que lo adoptaron y que aun estaban por demostrarle las caras buenas y malas de sus gentes, de sus días y de sus estaciones, porque según contaban y ahora él ha podido comprobar, aquí si hay Invierno, si hay Primavera, si hay Verano y por supuesto hay Otoño.

 

Lloró cuan niño aquella noche, ante la imagen de su patrona. Era Septiembre de 2011, la procesión, con San Sebastián y Su hermosa Virgen de la Salud, le oprimió  un fuerte nudo en la garganta, su hija, apretaba sus manos y le decía con su hermosa voz

 –Papá, no llores, cada año vendremos a verla, cada año venimos de vacaciones y la vemos, pronto estaremos juntos y me tendrás que enseñar cuantas hermosas cosas cuentas de aquellas tierras, y cada año venimos a verla, te quiero papá-

 

Era un 16 de Julio, era el 16 de Julio de 2011, cuando él salía de mañana de su casa, no quería que nadie le acompañara, que nadie le despidiera. Salio de su casa, una maleta con poco más de dos camisas, 3 calzoncillos, 4 pares de calcetines, otro par de pantalones, un pequeño neceser y no mas de 400 € en la cartera. Miro atrás su calle, se despidió de ella, se monto en el tren que lejos le llevaría y desde la ventanilla de ese tren, se despidió aguas arriba.

Quedaba ya a unos kilómetros, aguas abajo, su pueblo, a la derecha la Sierrezuela, mas a la derecha Sierra morena, a los pies del pueblo el río Guadalquivir y a la izquierda el valle de su mismo nombre.

Queda hoy lejos de mí, sus amaneceres, sus gentes y sus costumbres, sus formas de hablar y sus cipotitos malenos. Gracias a todos, Os Quiero.


Perdóname  Andrea, si en algo falle, quizás solo sea en lo mucho que he Amado. Perdóname si ese fue mi pecado.

jueves, 21 de febrero de 2013

Noche de Dioses


Implore en esa noche a Achelóo, dios de la virilidad masculina de los antiguos Iberos. Por los cristales podía ver la claridad de la noche nevada. Tú llegaste a mí, como traída por la Diosa Arianrhod, diosa Celta de la noche, encantadora y hechizadora de amantes bajo la luz de la luna.

 


 
Tus palabras sonaron hasta el más profundo de los rincones interiores de mi cuerpo. Tu coquetería de quinceañera me sedujo en algo envuelto entre deseo y temeridad. Cazaste mi deseo, con tu flecha de entrega, como lanzada por manos expertas que sabían donde clavar, para dar amarga  dulce muerte.

Deje de un lado los miedos, para dedicarme a tus deseos, y tocado por el Dios Tyr, tome el valor suficiente para en esa noche cumplir tus deseos.

Tus labios estaban hambrientos y necesitados, deseosos de deseos incumplidos. Tu cabello cayó sobre mi vientre, tus manos sobre mi cuerpo. Mis apetitos crecían por segundos, tu caricias calmaban mis codicias, me encendías cuan volcán que yo intentaba sofocar, para no erupcionar súbitamente.
Fueron tus caricias mil, tus besos millones, tus deseos crecían y mi cuerpo se dejaba hacer por tu capricho. La noche trajo una entrega que por ser distinta, me lleno de múltiples éxtasis en uno mismo. Rozamos nuestros cuerpos desnudos sin más testigo que los lentos copos de nieve que caían tras el cristal en la fria noche.

Clavaste en mí tu flecha de deseo, me distes a mí, tu dulce miel a probar. Me hipnotizaste, cuan hechicera experta y yo me deje hacer, para de tu cuerpo la esencia tomar. Tu espalda contra mi pecho, mis labios sobre tu cuello, mis manos acariciando tu cuerpo… Cuan magnifica entrega, de deseos llena. Cuan deseo saciado en la noche plena.

Dejo atrás lo que los Árabes llamaron, el negro río de Lobos, para vivir la alegría de mi vida, siendo ahora Laureado, del Latín “Laurus”, como los antiguos Griegos dirían.